DOMINGO NEGRÍN MORENO l SANTA CRUZ DE TENERIFE
La recaudación líquida del impuesto del tabaco rubio en Canarias descendió en 764.690 euros durante el primer trimestre del año en comparación con el mismo periodo de 2010. Según las cifras publicadas por la Consejería de Economía y Hacienda, el total contabilizado en los tres primeros meses de 2011 fue de 9.205.435 euros (9.205.435 brutos) frente a los 9.970.125 (9.970.125 brutos) de 2010.
Los expertos atribuyen este diferencial negativo a la “ofensiva antitabaco” impulsada por el Gobierno de la nación y a la guerra de precios desatada para compensar precisamente sus efectos sobre el consumo
“El mercado de tabaco está cayendo dramáticamente en Canarias”, denuncian los representantes del sector. A los los fabricantes, distribuidores y a los propietarios de pequeñas empresas dependientes de las ventas de este producto les preocupa sobremanera los recortes en el valor de esta industria.
La situación ha ido empeorando desde noviembre, con el detonante del lanzamiento por parte de Imperial de su marca Fortuna (Fortuna Red Line) a un precio recomendado de 0,75 euros la cajetilla, cuando hasta ese momento era de 1,60 euros. Por esas fechas, el Ejecutivo regional terminaba de redactar la nueva Ley de Impuestos sobre las Labores del Tabaco, aprobada en enero por el Parlamento, con un doble objetivo: mayoritariamente sanitario y secundariamente recaudatorio.
El segmento de marcas muy baratas (por debajo de 1,25 euros la cajetilla) continúa creciendo. Por ejemplo, un consumidor que compre la marca más barata en la Península (3,30) podría adquirir 5 cajetillas en Canarias de la más barata (0,65 euros). Sin embargo, en lo que respecta a una de las marcas más caras, Marlboro, un consumidor que compre una cajetilla (4,25 euros) no podría hacerse ni con dos cajetillas en Canarias, donde su precio recomendado es de 2,30 euros.
Semejantes circunstancias han derivado en una desestabilización del mercado tal que las compañías se están viendo empujadas a reposicionar sus productos a precios más bajos, a pesar de las pérdidas económicas que esto supone, para intentar al menos no perder cuota. Así está sucediendo con marcas como Winston, Camel, Coronas y Chesterfield. Estas pérdidas generalizadas no solo afectan a la industria, sino que de manera indirecta a la recaudación del Gobierno de Canarias, que ya nota las consecuencias en sus arcas.
El Impuesto General Indirecto (IGIC) grava el tabaco negro al 20% y el rubio y sucedáneos al 35%. Los tipos especiales de recargo sobre las importaciones efectuadas por comerciantes minoristas son del 2% (tabaco negro) y del 3,5% (rubio).
Paralelamente, la ley del Impuesto sobre las Labores del Tabaco repercute con un aumento de entre 12 y 15 céntimos en el precio las cajetillas.
Las expectativas de ingresos anuales alcanzaban en enero los 34 o 39 millones de euros, cantidad que se incrementaba en 8 millones para las administraciones locales canarias
Fuente: diariodeavisos.com
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