viernes, 27 de enero de 2012

Certezas y apuestas de un cubano, Hombre Habano



Por Adalys Pilar Mireles

Pinar del Río, Cuba, 24 ene (PL) Lejos de cualquier vanidad, Héctor Luis Prieto, el más joven de los Hombres Habano, confiesa sentirse optimista por los resultados de la cosecha tabacalera en su legendaria vega del occidente cubano.

Tras concluir la recolección del tabaco tapado adelanta que los volúmenes sobrepasan los de zafras precedentes, pese a los atrasos ocasionados por las inclemencias del tiempo.

Aunque aún es pronto para valoraciones, el campesino asegura que fueron abundantes las recogidas y la calidad de la hoja resultó óptima.

Cuando resta por acopiar la variedad de sol, apuesta por la resiembra en las mismas tierras donde finalizaron las colectas.

Es un experimento, quiero plantar nuevamente en esas áreas bajo las mantas y el tiempo dirá la última palabra, aseveró en declaraciones a Prensa Latina.

Decenas de vecinos y viajeros visitan a diario las plantaciones del veguero, premiado con el título de Hombre Habano en 2008, con apenas 35 años de edad.

Fue mi abuelo -recuerda- quien me enseñó a cosechar la solanácea en la centenaria finca de Quemado de Rubí, desde entonces disfruto cada jornada, me relaja caminar por los surcos al amanecer o al final del día.

Según su experiencia, en ese oficio es esencial la preparación de los suelos y la entrega a cada faena.

Observar las fases de la luna es otro de sus amuletos, pues considera al cuerpo celeste como una suerte de brújula en estas labores.

En San Juan y Martínez, Héctor Luis siembra tabaco de sol y tapado, modalidad en la que alcanza más de 40 por ciento de capas para el torcido de exportación.

"Lo principal en el campo es la constancia, el amor por lo que haces", insiste.

A sólo metros de los sembrados, un caney -hecho de madera y hojas de palma-, cobija dos veces a la semana a niños de escuelas cercanas quienes aprenden nociones de agricultura, canto y artes plásticas.

Quería hacer un regalo a mi comunidad -dijo-, por eso surgió el proyecto Encantos de mi conuco, palabra que significa pequeña parcela de tierra.

Las décimas y la aromática planta se abrazan en esta experiencia que sorprende a los recién llegados aunque para el cosechero no hay asombro: el tabaco también es cultura, afirma mientras saborea un puro bajo un amplio sombrero de yarey, prenda típica del campesinado cubano.

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